Jorge Riechmann


QUÉ HACER

1

Con el viejo loco que se mea en la cama
¿qué hacemos?

Podría parecer
que se trata de una decisión sobre políticas sociales
o sobre la gestión de nuestras sobrecargadas
y sobreconsultadas agendas (electrónicas
ya para muchos)

Pero se trata
de una decisión sobre el destino
de lo humano:

esa isla o atolón o quizá sólo balsa
amenazada de desaparición bajo las aguas
del océano de inhumanidad


2

Échame pegamento
gritaba la anciana demenciada
en uno de esos morideros de viejos que llaman
“residencias de la tercera edad”

¿Estaba pidiendo
esnifar disolvente de cola para olvidar
durante unas pocas horas su tormento inagotable

o pedía más bien ayuda para recomponer
los pedazos de una vida extraviada
en interminables pasillos con baldosas de olvido?


3

Yes we can
corean conmovidos los asistentes al mitin
del brillante candidato negro
a la presidencia de Estados Unidos

No puedo
chilla la anciana de las piernas casi muertas
pidiendo una silla de ruedas
con vozarrón incongruente (respecto a su cuerpecito encorvado)

y ella también dice la verdad


4

Nos dicen
que no se puede hacer otra cosa
que dejaros morir

y no es cierto

Se os puede
acompañar en ese viaje terrible

como cada uno de nosotros querrá
ser acompañado


ANIMALES ENFERMOS

1

Eres un enfermo le grita
la famosa Isabel San Sebastián al famoso Salvador Sostres
en la famosa telemadrileña ocasión

Así es, podría pensar cualquier espectador no hipnotizado:
todos los somos

animales enfermos
de lenguaje
de hybris
de desequilibrios galopantes

La pequeña diferencia —pero resulta esencial—:

algunos sabemos que estamos enfermos
la mayoría parece no saberlo
o finge no saberlo
o directamente se regodea en su mal


2

El ser humano es un animal enfermo decía Nietzsche

La respuesta nunca debiera haber sido
buscar una sobrehumanidad sana
—no le sienta bien a Zaratustra
el gorro tirolés—

sino encogerse de hombros:
¿y qué?
so what?
na und?
et alors?

sin ningún desapego, sólo robusteciendo
nuestra voluntad de cuidarnos
unos a otros

[Inéditos]


***

Jorge Riechmann (Madrid, 1962) es uno de los poetas actuales que más brillantemente levantan la costra de anestesia de nuestra sociedad. Es Licenciado en Ciencias Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid, Doctor en Ciencias Políticas por Universidad Autónoma de Barcelona, profesor titular de Filosofía Moral en la Universidad de Barcelona desde 1995 y en la Universidad Autónoma de Madrid actualmente. Milita en Ecologistas en Acción y en Izquierda Anticapitalista.

Su obra poética ha recibido ya numerosos premios: el Premio de Poesía Hiperión en 1987, el Premio “Feria del Libro de Madrid-Parque del Buen Retiro” en 1993, el Premio Nacional de Poesía “Villafranca del Bierzo” en 1996, el Premio Jaén de Poesía en 1997, el Premio Internacional Gabriel Celaya de Poesía en el 2000, el premio Ciudad de Mérida 2008; también en el año 2000 se le concedió el Premio Stendhal de traducción.

Además de sus numerosos ensayos (impregnados de su activismo ecologista admirador de Manuel Sacristán), ha publicado en poesía: Cántico de la erosión (1987), Cuaderno de Berlín (1989), Veintisiete maneras de responder a un golpe; Material móvil (1993), El corte bajo la piel (1994), Baila con un extranjero (1994), Amarte sin regreso (poesía amorosa 1981-1994) (1995), La lengua de la muerte (1997), El día que dejé de leer El País (1997), Muro con inscripciones (2000), La estación vacía (2000), Desandar lo andado (2001), Poema de uno que pasa (2003), Un zumbido cercano (2003), Anciano ya y nonato todavía (2004), Ahí te quiero ver (2005), Poesía desabrigada (2006), Conversaciones entre alquimistas (2007), Como se arriman las salamanquesas (2007), Rengo Wrongo (2008), Las artes de lo imposible (edición manuscrita con CD con la voz del autor y la serie de fotografías “Las ruinas vivas”, del propio autor, 2010).

Ha abordado la reflexión estética en Poesía practicable (1990), Canciones allende lo humano (1998), Una morada en el aire (2003) y Resistencia de materiales (2006). Tuvo la generosidad de regalarnos el poema que abrió el número 1 de nuestra revista en 2003 y ahora nos vuelve a dar muestras de su lúcida y necesaria mirada en estos inéditos.

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