Joaquín Lera

Joaquín Lera, plural delicadeza

Joaquín LeraNi en su lugar de nacimiento ha dejado de ser plural Joaquín Lera: (Madrid-Corcubión, 1959). Este gallego madrileño acabó el COU y tuvo la valentía de ingresar en una escuela muy exigente. En la calle Preciados de Madrid.

“Recuerdo que mi primera guitarra la tomé prestada en unos grandes almacenes y acto seguido me puse en una calle muy cerca de Sol a cantar con ella y ver la reacción de las personas que por allí pululaban.
Gente variopinta.
Funcionarios mezclados con trileros.
Carteristas haciendo su agosto con señoras atiborradas de rímel y optalidones.
Buscadores de talentos con la moral en el trasero.
Echadores de cartas.
Cabras equilibristas.
Familias enteras pidiendo limosna.
Abueletes amables con y sin chistera.
Cajeras juguetonas.
Rateros sin escrúpulos.
Zombies sin memoria.
Chicas precoces enganchadas a cualquier vicio.
Anónimos sin nómina.
Señoras encantadoras.
Agentes que recibían ordenes y te atemorizaban con llevarte al cuartelillo si seguías dando el cante”.

La calle Preciados, poblada de voces e historias múltiples, es la escuela que nutre la variedad de talentos de Joaquín. En una familia en la que se respira arte, Joaquín ha ido alimentando sus cien ojos para crear: como guitarrista, cantante, compositor, poeta, dibujante, realizador de vídeo…

Y a esa permanente necesidad de crear se le suma un toque de distinción. Desde su manera de tocar la guitarra (es zurdo pero toca una guitarra de diestro, con las cuerdas al revés del resto del mundo), su modo de cantar (voz demasiado poderosa para los cantautores en ejercicio), la autenticidad de sus versos, su libertad y desvinculación de los profesionales del medro…

“He salido a caminar,
con el viento como amante.
Sin un duro que gastar.
Caminante”.

Lera ha cumplido 30 años de oficio desde su primer disco (Ventolera, 1989). No es de extrañar que en sus actuaciones fuera de España sea acogido como un “icono de la canción de autor en España”. Aunque aquí los medios miren hacia otro lado más inmediato, más juvenil, más efímero.

El camino desde Corcubión hasta su fábrica de sueños en Pedrezuela (su exilio del Madrid asfixiado en el consumo) parece mucho más solido. Es un camino que ha aumentado la pluralidad de su mirada y que le ha llevado a actuar en los últimos meses en Oporto, El Cairo, Venecia, Río de Janeiro, Amsterdam, París, Buenos Aires (no se pierdan el vídeo y la magnífica canción), Moscú, Berlín y Praga.

En un tiempo relativamente cercano, Lera se ha decidido a publicar en libro sus poemas: Mujer Luna (Ediciones Irreverentes, 2006), Astrolabio (2007), La fragilidad de los espejos (Mandala & Lapizcero, 2009). Como música y verso son brotes de una misma raíz, su colección poética se completa con los dos libro-discos que recopilan sus treinta años de trabajo creativo: Antología de canciones (vol.1) 1977/2000 (El País Literario, 2008), Antología de canciones (vol.2) 2000/2008 (El País Literario, 2009).

Quedan muchas joyas de Joaquín Lera por descubrir. Todavía está en marcha su “El viajero Invisible” que reunirá en DVD los videoclips que ha grabado en ciudades de medio mundo.

Todavías están inéditos los discos que ha dedicado a musicar poemas de grandes como José Hierro, Luis Alberto de Cuenca, Luz Pichel, Chantal Maillard.

Difícil encontrar en un mismo artista la pluralidad de lenguajes, la autenticidad, la calidad de música y voz y la enorme generosidad que caracterizan a Joaquín.  Abrimos este año 2010 con esta extensa entrevista que nos ha concedido.

Muchas de las canciones que compones tienen que ver con Galicia. ¿Qué inspiración te da Galicia que no te da otro lugar?

Galicia es mi cuna, mi mar, la luz que me vio crecer. Galicia es Valle Inclán, Rosalía, Castelao y mucho más ainda.

Galicia é meu Pai é miña Nai. Galicia es un grelo disfrazado de berberecho, una barca columpiándose en la Ría de Corcubión viendo a los chavales tirarse desde el muelle. Galicia fue mi primer amor y seguramente será el último con permiso de la muerte, mis ancestros, el Apóstol y las gaitas.

Allí escribí mi primera canción cuando llevaba pantalón corto, en el tejado de la casa vieja mientras escuchaba fados cantados por la inmensa Amalia  Rodrigues. Con un laúd que solo tenía una cuerda al que llamaba el “unicordio”.

Galicia es musgo, arena, piedras, poesía…

Poesía que sale del fondo del mar y del interior de los prados, horreos y aldeas. Del alma de las rocas, las vacas, las olas y la escarcha.

Todo en Galicia me inspira. Es mi amante más fiel.

Has viajado por todo el mundo. ¿Cuál es el lugar en el que más a gusto te has sentido?

 “Confieso que he vivido” diría Neruda. He tenido la gran fortuna de conocer otras culturas cuyos horizontes e ideales son muy diversos. Desde China a Brasil. De Sudáfrica a Argentina. De Moscú a Nueva York. De Venecia a El Cairo pasando por Amman, Berlín, Ámsterdam, Sofía, Praga, Lisboa, París, Corea, Tokio, Miami, Estambul o Puerto Rico.

Todos lugares de ensueño en los que me he sentido como Corto Maltés tomando notas.

Está claro que me tira el cono Sur; el bolero, la samba, el joropo o el tango por ejemplo además del blues, el jazz o la música clásica.

No es fácil decir cuál es el lugar donde me he sentido más a gusto, pues en todos hay algo especial.

Voy a decir cuatro a los que no me importaría volver: La Habana, Montevideo, Buenos Aires y Salvador de Bahía.

¡Hay sitios tan hermosos en este continente de contrastes, acentos, sabores y culturas!

En Uruguay  existe un pueblito donde no me importaría tener una casita. Se llama Colonia de Sacramento. Soñar es gratis. De momento.

También los olores de las especias en los zocos de Túnez o Marruecos han dejado huella en mi pituitaria o las algas que me comí en Japón con mi amigo Luis que regenta una escuela de español en Tokio y donde canté hace una década.

Has trabajado junto con algunos cantautores tan reconocidos como Joaquín Sabina. ¿Con cuál de ellos te apetecería más trabajar ahora mismo?

Han sido muchos los artistas con los que he tenido la suerte de compartir escenario, pentagrama, cuartilla y aventuras.

Sabina sin duda es uno de ellos. Ya lo hice en su disco Ruleta Rusa metiendo coros y algún que otro gallito. También otros que ya se han ido y eran buenos amigos como Antonio Vega, Hilario Camacho, Quintín Cabrera o Enrique Urquijo. Me encantaría poder llamarlos.

Y cómo no; pienso repetir con Cristina Narea, Manolo Tena, Amelia Bernet, Luis Farnox, Alberto Cortéz, Juan Antonio Muriel o mis hermanos de Ventolera. Cada cosa a su tiempo. Si ellos se dejan, claro.

Hoy por hoy estoy sumergido en mi estudio trabajando en lo que será mi próximo proyecto con nuevas canciones que irán acompañadas de sus respectivos vídeos. Un doble DVD. El primero solo con música y el segundo con todo. Letra, música e imágenes.

Un proyecto ambicioso al que le estoy dedicando muchas horas y no menos esfuerzo y en el que me acompañan con su duende músicos de la talla de Pablo Méndez, Javier Paxariño, Mariano Marín…

Con ellos me quedo. Seguro que habrá alguna sorpresa de última hora. Ya os contaré.

Todos los vídeos están dirigidos y grabados por mí con la ayuda de Koma, mi ayudante de cámara. Francamente el resultado está siendo enriquecedor pero no tengo prisa en verlo terminado. Llevo dos años construyendo el puzle y espero que este que ha comenzado con nieves, buenos augurios y la crisis a cuestas podáis verlo y escucharlo. Antes de la última luna de diciembre.

¿Crees que a la música de cantautor se le da la importancia que merece?

La música de cantautor siempre ha existido, existe y existirá.

Desde los tiempos de los juglares y el Arcipreste de Hita hasta nuestros días.

¿Qué sería de nosotros sin Serrat o Leonard Cohen, por poner un ejemplo?

Otra cosa es la vorágine de los medios  y el poco esfuerzo que hacen para que los nuevos valores tengan su sitio. Tal vez Internet está ocupando un sitio relevante en este campo. Hoy por hoy hacerte un blog o una web  para no sentirse olvidado y poder mostrar al mundo tus creaciones sin duda es un consuelo, pero no estaría mal un canal de televisión dedicado a los autores que ponen  música a sus letras o viceversa.

El abanico desde mi punto de vista es tan amplio que tendría cabida desde la copla hasta el rock and roll sin olvidarnos del hip hop (cantautores protesta del siglo XXI).

Son muchos y muy buenos los que el público quisiera conocer y yo también.

¿Recuerdas con especial cariño a alguna persona que te haya apoyado en tu carrera musical?

Hacer lo que a uno le gusta ya es un privilegio y un apoyo sin paliativos. Hay muchas personas  que lo han hecho y a las que estoy eternamente agradecido como canta Rosendo. Vosotros sin ir más lejos sois un buen ejemplo.

Mi carrera musical ha sido de largo y ancho recorrido.

Desde el principio tuve claro que no era un pañuelo de usar y tirar.

He tenido muchas oportunidades  que he rechazado porque intuía que no iban a aportarme nada bueno y mucho menos nuevo. En este negocio todos quieren opinar y el artista tiene que ser fiel a sí mismo. De lo contrario se puede convertir en un juguete roto y perder la ilusión al dejarse llevar por los espejismos de los parlanchines.

He tenido suerte. He aprendido. Cada cana es un poema y una cuerda de guitarra.

El caso es que cada día me levanto con ganas de hacer cosas nuevas y ese es el verdadero triunfo. El mejor apoyo lo tienes en la gente cercana a ti.

Siempre estaré agradecido. Incluso tengo un club de fans que preside mi amiga Amparo. A mi edad.

No quiero olvidarme a ninguno pero sin duda las musas que han pasado por mi vida son el ejemplo más humano y grato.

A ellas se lo debo todo.


¿Cómo sueles componer las canciones (primero la letra, la música…)?

Y viceversa…

Las dos son válidas.

Unas veces una melodía te lleva a una frase, una fusa a una palabra, un sonido a un poema y otras todo lo contrario. Empiezas a escribir y sientes que hay una música interior que va avanzando por el papel pautado hasta convertirse en canción.

Así es. Aunque parezca mentira.

Hay mucho de magia a la hora de componer. He llegado a sentir que no era yo el que lo hacía. Como si las notas bailaran con las vocales en el zaguán de mi cerebro. De hecho hay ocasiones que me levanto entre sueños para grabar  el regalo que me hacen mientras duermo los enanitos que pululan por mis arterias para no perder los matices ni el compás del nuevo parto musical. Una locura que siempre es bienvenida y aparece sin cita previa. El desvelo cuando se trata de crear es un estímulo que riega con frecuencia las páginas del libro de mi vida. Por eso siempre tengo al lado el portátil y una guitarra. Antiguamente era el orinal y las zapatillas. Con el tiempo uno se va desprendiendo de equipaje y desnudando su alma sin importarle el peso de los años ni el qué dirán. Para eso también vale la Poesía. La nostalgia llama a la melancolía como los labios al lenguaje.

Componer y hacer sentir a los demás sensaciones nuevas es una responsabilidad que asumo con trabajo, más trabajo y, por qué no, un pelín de talento si ustedes me lo permiten y ganas de hacerlo bien.

Primero la música, luego la letra y viceversa. ¡Qué más da!

Lo verdaderamente fascinante es el resultado de la unión entre ambas.

Cuando se consigue, que no siempre, es el mayor triunfo que un compositor pueda alcanzar.

Lo demás son banalidades, cortapisas y valladares. Si no, que se lo digan a Eric Satie por ejemplo que se murió sin que se conociera su obra y hoy forma parte de los elegidos…

Además de músico, desde hace relativamente poco has desarrollado tu faceta de escritor publicando tus versos. ¿Qué significa para ti la poesía?

Hace unos meses terminé varios discos con poemas de grandes escritores. José Hierro, Chantal Maillard, Luis Alberto de Cuenca y Luz Pichel tienen su CD  en mi estantería a la espera de verse publicados. Además de los poemas a las que he puesto música, menos con Pepe, he tenido la suerte de que recitasen en mi estudio alguno de ellos con mi música de fondo. Un tesoro que guardo a buen recaudo.

Ya os podéis imaginar lo que significa para mí la Poesía.

Podría decir luciérnaga, acromegálico, nostalgia, horizonte, diván, armonía, pesadumbre, desahogo, endecasílabo, haiku, verso libre, luz y sombra, caracola, pero voy a simplificar diciendo horizonte.

La Poesía me ha hecho ser libre en un mundo de esclavos.

Los poetas son mis colegas. He bebido absenta con Rimbaud, dibujado con Lorca y pastado con Miguel Hernández. He caminado con Machado y Alfonsina Storni, me he bañado con Alberti  e incluso he sido Platero con Juan Ramón Jímenez. Tirándome el rollo os diré que he jugado al fútbol con el mismísimo Borges de portero y el dueto Lennon / Dylan de hombres punta.

Hay un estadio de poetas que llenando las gradas de mi espíritu.

El césped sin ellos sería un desierto. Son el agua de mi vida.


¿Qué te aporta escribir poemas que no te aporte hacer canciones?

Los poemas son el bálsamo de mi equilibrio. El báculo del día a día. El bodegón de mi alma inquieta. La barca donde surco los mares.

Siempre he dicho y diré que soy un aprendiz de poeta.

Para mí es una necesidad que me aporta serenidad, pensamiento, lucidez, una taza de locura, ternura, albricias y esperanza.

Escribiendo poemas me he salvado de la quema y el espanto.

También puede ser un divertimento. Un oficio de  sonrisas, lágrimas, uvas, añoranzas y mandarinas que se acodan como galeones en el puerto de mis dedos para que los atraque.

Escribiendo poemas evito al psiquiatra y me siento un poquito libre. Serlo del todo crea recelos y sarpullidos en el hipotálamo de los intolerantes.

Con ella, la Poesía, uno se va conociendo a sí mismo aunque a veces duela.

Si no pudiera escribir poemas los pintaría.

¿Recuerdas cuál fue el primer poeta que leíste y te causó especial impresión?

En el nido familiar siempre hubo libros de grandes poetas. No recuerdo bien cuál fue el primero. Todos los que he citado antes y Manuel Pacheco, Ángela Aymerich, Evgueni Evtuchenko, Ángel González, León Felipe, César Vallejo, Cernuda, toda la generación del 27, los surrelistas…

Me impresionó muchísimo la musicalidad  de Lorca. Pero fue  Antonio Machado el primer poeta que musiqué. Mis primeros aplausos con nueve añitos se los llevo él en un poema de su libro Campos de Castilla, Parábolas“. Poema que yo llamo “El caballito de cartón”, y que también cantó Paco Ibáñez en su tiempo.

Aunque me cuesta recordar cuál fue exactamente el primero porque por aquel entonces yo musicaba a tres o cuatro poetas por día y mis hermanos estaban un poco alucinados. Escapaban de mí para que no les cantará uno nuevo. Imaginaos. Cuatro vinilos al mes. ¡Qué osadía!

O tal vez fue la letra del Himno Gallego que escribió Eduardo Pondal. Himno que estaba prohibido pero tarareaba todo el mundo dentro y fuera de nuestras fronteras.

¿O quizás fue en un libro de SM?

 “Chi lo sá”

Ahora que recuerdo creo que fue un poema de mi hermano Juan que empezaba diciendo…

Tengo el mar en la mirada a punto de ser libre”.

No lo tengo claro pero por ahí van los tiros de feria.

¿Qué significado le das al título de tu último libro de poemas, La fragilidad de los espejos?

Hay una cita de Borges en el libro que dice:

“Los espejos son abominables porque multiplican el número de los hombres.

 En principio iba a ser solo un poema pero  luego acabó dando título al libro. Según lo iba escribiendo, esta frase adquiría protagonismo para acabar siendo el actor principal de la obra.

Aparte de los espejos en que todos nos miramos para lavarnos los defectos y virtudes, quitarnos las espinillas o aterrorizarnos cuando nos vemos reflejados, básicamente a los que yo me refiero son interiores, los que uno lleva por dentro. Espejos invisibles que  iluminan o ensombrecen nuestro ser.

Muchos de ellos hay que romperlos para dar paso a otros que allanen el sendero de la dualidad que acompaña a cualquier ser humano.

Soy de esos que piensan que hasta los árboles y las piedras tienen sentimientos y por supuesto los animales.

La quietud de las rocas, la danza de un sauce llorón o la sonrisa de los delfines también son espejos que acarician el alma de los soñadores algo sonámbulos como yo.

He elegido uno de los más cortos de este libro como ejemplo para definirlo. Es este:

Alguien quiso cortarme la luz
Pero yo estaba amaneciendo
Mirando los espejos en el rompeolas

Cuando digo la edad de los espejos me refiero a los miedos que hemos de ir superando, los avatares que no nos dejan ver el rostro más amable o el perfil más amargo en nuestros deseos más íntimos. Esos que hay que ir afrontando día a día y con los que irremediablemente convivimos. De nosotros depende quitarles el vaho para reconocernos sin mácula y aceptarnos en el continuo aprendizaje que es la vida.

Escribir sobre ellos me ha servido para colorear aquellos que necesitaban convertirse en lienzos y romper otros que cuajaban en la nieve de mis ojos. Algo he conseguido aunque me falte romper alguno y limpiar con mimo otros más frágiles.


Si tuvieras que elegir uno de tus poemas para darlo a conocer, ¿cuál elegirías?

De “Mujer Luna” uno que dice:

Te vi por primera vez

Caminando sobre un mar de anémonas

Con la alegría en una pupila

Y en la otra una pena

Buscando una luz en el horizonte

Como quien busca el amor a ciegas

Te convertiste en isla

Con tu traje de arena

 

De los otros podría destacar dando rienda suelta al ego Duermevelas (Astrolabio), Delicadeza (Antología de Canciones vol.1) y Soneto al espejo (La Fragilidad de los espejos).

Pero es este que a continuación os narro que se incluirá en el nuevo libro que estoy gestando del que estoy más orgulloso y me gustaría dar a conocer.

Mientras rieguen cada día mis raíces las ilusiones,

mientras me den a soñar y el agua comparta ecos,

siento que la armonía es acariciada por su viento;

 

…así perseverando y sin poner en riesgo mi deseo

alcanzo la fecundidad que sin desesperar

con Amor espero.

 

Has realizado numerosas colaboraciones con nuestra revista. ¿Qué es lo que más te gusta de ella?

Es una de las revistas más profesionales que he tenido entre mis manos. Su diseño es precioso y el contenido una joya bien pulida.

El cuidado de sus páginas nada tiene que envidiar a otras con presupuestos inalcanzables y editoriales millonarias.

Presiento que muchos de los chavales que en ella han colaborado serán en un futuro poetas de reconocido prestigio.

Os felicito desde el fondo de mi corazón por la labor que hacéis y me siento muy orgulloso de poder colaborar con vosotros siempre que lo estiméis oportuno. Para mí es un lujo que contéis conmigo.

Además me ha hecho sentir y rememorar un sinfín de sensaciones agradables ocultas en el zaguán de la memoria.

Cada una de las revistas que habéis publicado están guardadas sin llave para que todo el mundo pueda leerlas en el pupitre de los enseres más queridos. Al lado  de Nicolas Guillén, Roberto Juarroz, Benedetti, Cortázar y mis queridos Rosalía de Castro, Gabriela Mistral, Carlos Sahagún, José Ángel Valente, Antonio Colinas o Chantal Maillard acompañados por todos y cada uno de los que allí habéis escrito.

Para mí la música y la poesía son almas gemelas. De alguna manera soy hermano vuestro. Cuidaos mucho, campeones.

ANABEL SÁNCHEZ SIERRA
ELENA MARTÍN MERINO

Para saber más:

http://www.joaquinlera.com
http://xaquinlera.blogspot.com
http://joaquinlera.blogspot.com

 

Escucha a Joaquín Lera:
Delicadeza llegó a convertirse en simbólico himno de nuestro proyecto La sombra del membrillo.

Escucha y ve “Lejos queda la orilla del mar”.

“Si no me nombras”.

“Pagaré”, canción compuesta con Juan Antonio Muriel.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s