Orión de Panthoseas



ÁFRICA

…por qué habría de veros el mundo con ojos de ánforas brillantes
y no con ojos de burro sobre mies calcinada y arrastrando milenios de hambre;
por qué no habría de miraros ahora sobre la podrida arcilla de caminos,
por qué, me digo, no iba a hacerlo, precisamente cuando arrecian las moscas
y suena el aire con zumbido de muerte entre sol, boñigas y charcos,
si marcháis cual pellejos repletos de costurones secos de asnos y hombres,
por qué, por qué -insisto- habría de miraros el mundo de otra manera
aunque seáis príncipes, puesto que algún día, y no en vano, habréis de detener el ser,
reconoceros dueños y disponeros a salvar para siempre las individuales, las preciosas
y destronadas repúblicas con las que laten y gimen, gimen y lloran hoy,
-de forma desesperada- vuestro alocado y turbio corazón y el mío.


OSCURIDAD

…una tormenta terrible está machacando el barrio y se ha cargado la luz;
los gatos de La Cloti maúllan desesperados, y ella, como siempre, como una obsesa ha empezado
a arrastrar sillas y mesas hasta que el mundo se detenga y se le pare el miedo;
…amigos de la opulencia y la fuerza ¿recordáis el miedo…? ¿… y la congoja?
¿y la debilidad y la senectud y el trueno aterrador? ¿los recordáis?
y la muerte ¿la conocéis? decidme ¿los habéis vivido, sabéis qué son…?;
… porque por Dios y en nombre del viejo Baudelaire, oídme esta noche
que con voz y vida indigna os lo recuerdo y vuelvo a preguntároslo,
pues esta noche todos ellos están subiendo y bajando por esta casa rompiéndola, estallándola
y confundiéndola, mezclando el crujir de los huesos con el trajín de las mesas y los maullidos histéricos
y atormentados de los animales cual horribles bestias;
… esta noche, en este instante, ahora mismo, el mundo son unas gotas de sangre aplastadas
contra la pared y el corazón, contra las baldosas y el aire infecto porque es la opresión, la caída,
el gesto inmundo e indolente contra el ser; es -lo afirmo aquí con furia- la reverberación inconcebible
del espanto y la espada, hiel a hiel y cara a cara, ah, mundo enfermo de sordidez e inmundicias,
de tristes y cobardes;
sí, decididamente esta noche subiré con Cloti a remover las sillas y las mesas.


BARRIO SANTO O TIERRA DE CALAMIDAD

…he pasado por el barrio santo o tierra de calamidad con sus portales, sus esquinas
y gentes diferentes, incluso el aire, o mismamente el cielo, un aire-cielo por el que el vuelo de gorriones
y palomas va dejando constancia a cada instante de lo que puede suponer vivir quebrados, envenenados, contrahechos, y, cual tablas viejas y abandonadas, encontrarse hendidos, mancillados y rotos por doquier;
…sí, he pasado por una de las muchas quebradas de calamidad, y allí, suspendidos en lo alto,
tal que moscas errantes y agrupadas, me sentí observado por impasibles trozos y trozos de orejas y ojos,
por puses de corazones, por detritus de nadas, por miasmas que hubieran caído
y vuelto a ascender de la tierra para no detenerse jamás por semejantes vías y terrazas,
por balconadas repletas de ajadas y precarias sonrisas;
…porque, a pesar de todo, por este barrio, al que nadie nombra porque el mundo lo tiene como desovadero de malas suertes y nauseabundas leyes, abundan por él, asómbrense, luces y hasta conatos
o verdaderos incendios infectos de amor y sonrisa viva;
…y es que observando bien, lejísimos, los ves venir resistiendo, salvándose y haciéndose
a todo trance y a toda prisa reales e incomprensibles; y, ello, para que quizá, nosotros, tras cruzar
tierras de asfixia, pedregales y barrios de molicie como éste, logremos saber que, bajo la amantísima faz
y nombre de los santos, cual es el caso, el insulto, la vida y la tragedia pueden ser muy bien un lujo
o un remedo infame, pero siempre una suerte singular de valor real e incalculable pues que aún se vive;
…y ahora, por favor, díganme, díganme qué les parece.


***

Orión de Panthoseas” es abogado. Natural de Vecilla de la Polvorosa (Morales de Rey, Zamora), actualmente reside tanto allí como en Castro Urdiales (Cantabria). En el ámbito de la Asociación Artística Vizcaína, fue cofundador del “Grupo Poesía 4” en Bilbao. Su poesía comienza a aparecer con el libro Veintitrés voces para un poema (CLA, Bilbao, 1976), para continuar en las siguientes obras: Antología Club Internacional de Escritores (Madrid, 1981), Los siete rostros del amor (Madrid, 1988), El grano en mis molinos (Ediciones El Paisaje, 1988), Antología Poética General, de Carlos Murciano y Carlos María Maínez (Madrid, 1990), Yosel (Se-uba Ediciones, 1995). En 1996, con el libro Del agua y del fuego (publicado en 1997) obtiene el Premio Nervión de Poesía, convocado por la Sociedad El Sitio de Bilbao. Ya éditos o inéditos, es autor de 20 libros de poesía. En la actualidad escribe poesía, relato y novela.

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