Arantxa Oteo


SOY UNA MUJER DE COLORES


Soy una mujer de colores

Soy la india cobriza que pare a su hijo
agarrada al tronco del árbol de la vida
que lame la sangre y los restos de placenta
del pequeño cuerpecito que
muy poco antes era suyo unido por ese
cordón umbilical que
ella corta con sus dientes,
los mismos dientes que curtirán el cuero con el que
hará los mocasines de su hijo.

Soy una mujer de colores

Soy la negra africana que
grácil como una gacela
atraviesa con sus pies descalzos,
ya parte de su tierra,
la sabana con el cántaro sobre su perfecta
y bellísima cabeza
en busca de agua para su familia.
La que maja en el molino de piedra
el grano que sustentará a su gente,
la que cuida de sus ancianos para
transmitir la sabiduría
ancestral a sus púberes a los que
inicia en sus ritos de paso que los
convertirá en su tribu.

Soy una mujer de colores

Soy la asiática amarilla que, agachada,
cultiva el arroz, cubierta por un
enorme sombrero que no le priva ni
del sol ni de la lluvia
mientras su niño, atado a su espalda,
duerme mecido por el
suave bamboleo de la penosa
tarea de la madre.

Soy una mujer de colores

Soy la occidental blanca,
esclava del reloj y de las prisas,
partida entre su casa y su trabajo,
campeona en un mundo hostil que
le exige darlo todo y aún más,
ser una profesional eficiente y
una esposa y madre ejemplar,
mujer objeto autoconvenida
de que su liberación y
su satisfacción
pasan por sacrificar
lo mejor de su vida
a un sinsentido.

Soy una mujer de colores

La que oculta su rostro detrás de un burka,
la que pierde a sus hombres en las guerras,
la que es violada, humillada, maltratada,
la que vive en el olvido y la miseria.
La que triunfa y es reconocida,
la que hace realidad sus sueños,
la que juega con sus hijos y es amada,
la que muere feliz y realizada.

La adolescente que se prostituye
con las falsas promesas de neón de un supuesto mundo feliz,
la vieja que se autoengaña
con prótesis y liftings.
La niña que sólo sentirá dolor cuando debería
estremecerse de gozo porque, salvajemente,
le arrancaron su clítoris y le
robaron el orgasmo para siempre.
La recién nacida y recién muerta porque
“hija mía, este mundo no es para ti,
y sólo un hermano tuyo podrá llenar
nuestra casa y nuestro corazón”

Soy una mujer de colores,
con mis sufrimientos,
mis sacrificios,
mi dolor, mi desgarro.

Soy una mujer de colores,
con mis alegrías,
mi entrega,
mi dignidad, mi fuerza.

Soy LA mujer de colores
y no pienso consentir que nadie,
ni siquiera tú,
me vuelvas gris.


***

Arantxa OteoAránzazu Oteo Ugarte (1966) nació en Madrid. Sus orígenes son vascos y castellanos viejos, pero su corazón es irlandés y su alma negra. Es licenciada en Antropología y doctora en Filología Inglesa.

Arantxa es profesora desde hace más de 20 años pero su verdadera vocación es la de eterna aprendiz. Siempre ha escrito, pocos la han leído pero últimamente unos cuantos la han escuchado porque, superando miedos y rubores atávicos, se ha animado a participar en  el circuito slam madrileño y ganó el último de la temporada 2009-2010 y el primero de la temporada 2010-2011. Ha tenido, además, el inmenso honor de haber sido invitada al IV Santa Coloma Spoken Word y al Slam de Barcelona

Ha publicado sus poemas en ALKAID y artículos que se pueden leer, sobre todo, en esta Sombra. Bloguera esporádica, puedes saber algo más de su singular pasión por el cine en

http://revici-o-nes.blogspot.com/

y descubrir algo más de ella misma, si es que se deja, en

http://laquecaminaentreleones.blogspot.com/.

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