Sara Herrera Peralta

[Chevaleret]

Hay parámetros decimonónicos en cada barandilla.
Responden a las necesidades de los viejos, a veces de los niños.

Nos sostienen bajo el techo.

Un sostén para las almas, son grises como el humo.
A veces, sobre las tierras quemadas del vagón de metro
se despiertan las voces de los inconscientes.

Cuánta juventud con cargo, qué infinita extensión del futuro.
Bricolaje inventado:
el debate es siempre el mismo. La segunda jornada. La liga de fútbol.
Monótonas, erguidas: siempre ahí.

El sostén, la presencia. Da igual en qué tarea,
no importa en qué memoria. Hay componentes estáticos que brillan a nuestro alrededor,
cubiertos de grasa, para permanecer aunque el tiempo pase,
aunque la vida se agilice, aunque sigamos este túnel
que nos lleva
desesperadamente
a ninguna parte.

[Nationale]

I never talk to strangers, le dijo Tom Waits a susurros entre alcohol y cigarrillos.
Los coches viejos, las noches largas, los sombreros, la música, la gente, los fantasmas…
Qué inmenso se vuelve el vagón incendiado, sin escapar de él,
pensando en Hollywood y en California. Algunos viven en el aire.

Sin bajar aún,
los infiernos se llenan de fans que incitan al demonio, con voz ronca y guitarra acústica,
a morir un poco más al día siguiente.

Es lo único que jamás pudimos guardar, aquello que ha dejado el tiempo en las arrugas:
la serenidad constante, las esperanzas de los desdichados,
el valor de los que probaron la suerte.

Conoceremos, no obstante, qué canción tuvo la culpa, qué guerra,
qué olores nos perturbaron, qué nos empujó a creer en otro estilo,
en otra forma, en otros posibles hallazgos.

Mientras, hará frío, y haremos del vagón nuestro refugio.

[Saint-Jacques]

La identidad de cada asiento, la esclavitud territorial, el lenguaje, los idiomas,
elevados y cercanos a una lengua que silba en los labios
de todos los que llegamos de lejos, de ciudades inventadas, de aceras contagiosas.

Manteniendo el diálogo que precede a los días imaginarios,
el vagón de metro inventa un lenguaje para todos, un argot moderno
tu me mank
y pisamos con cuidado el saber hacer de los más viejos,
el léxico que guardó la ciudad durante años, la tradición de los clásicos.

La aparición de los mensajes de móvil fue una plaquette romántica
igual que los nuggets el tentempié de los martes.

No me acuses de hablar espontáneamente porque no hay límites en todo esto.
Los academicistas me maldecirán por ser joven, mujer sin experiencia,
de poca formación.

Y me lo dirá un representante de seguros,
como si la cuestión humana estuviese ahí, precisamente ahí,
y no mucho más lejos.

[Raspail]

Esta parada está próxima al atelier de Giacometti.
Retratos intimistas. Cultura japonesa.

Castillos en ruinas, brasseries, pintores, poetas.
No existen héroes integrados en la historia de estas calles.
Son hombres mundanos, mujeres desconocidas.

Los vagones siguen tan sucios,
el cansancio permanece en los ojos, infinitamente apreciable.
Las cicatrices están marcadas en los cristales y el vaho crea las páginas
de aquellos que, con hierro y tinta, crearon la luz. Las luces.

Aquellos que ocultan su valentía ante la vida
lo hacen por un miedo patológico.

Chagall, Soutine, Miró, Kandinsky, Picasso, Hemingway,
Sartre en reposo. Qué dirían hoy los exiliados políticos,
los vanguardistas. Cocteau. Stravinsky.

Nos da miedo indagar.

Echamos de menos nombres de mujeres.

Otra luz. Otras luces. Aquí.
Ahora.

[Poemas del libro De ida y vuelta (Difácil, 2009)].

Este videopoema presenta De ida y vuelta con música de Nicola Piovani y fotografías y textos de la autora.

Sara Herrera PeraltaSara Herrera Peralta nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1980, ciudad en la que residió hasta los 19 años. Tras diversas estancias en San Sebastián, Helsinki o Málaga, vive en París desde 2007.

Ha sido incluida en la antología Voces Nuevas (Premio Voces Nuevas, XX Selección, Torremozas, 2007), en Poemas para un minuto I (Hipálage, 2007) y en diversas revistas literarias.

La selva en que caí, su primer poemario publicado, vio la luz en Ediciones Torremozas en 2007. Su segundo libro, De ida y vuelta (Difácil, 2009), del que publicamos estos cuatro poemas, recibió el reconocimiento del VII Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos (2008).

http://www.saraherreraperalta.com/

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