Yolanda Muñoz

As You Were

Despertó en la zanja más tenebrosa de la madrugada,
cuando la luna ya se ha puesto y el tiempo deja de existir.
Stephen King, La Historia de Lisey

 

Era su momento preferido: entre el día y la noche, cuando pensaba con más claridad, siempre lo había sido. Y sin embargo era distinto a las otras veces.

Sencillamente no podía pensar, estaba completamente bloqueada, parada, inútil, al igual que el pequeño reloj encima de su mesilla. Empleó las pocas fuerzas que le quedaban para levantarse de la cama y asomarse a la ventana, donde descansaba un solitario cigarrillo que parecía estar esperándola. Lo pensó dos veces y decidió encenderlo, ya que no haría daño a nadie excepto a sí misma.

Permaneció allí una hora, o tal vez dos, daba igual, porque no pensaba en ello, no pensaba en nada, ni quería hacerlo.

“¿Cómo hemos llegado a esto?” leyó en la pequeña nota que siempre llevaba en el pantalón. No sabía la respuesta a esa pregunta; de hecho, ni siquiera sabía por qué seguía guardando aquella nota como si tuviera algún tipo de valor, cuando lo único para lo que servía era precisamente para lo contrario, para recordarle que ya no valía de nada.

Tal vez tenía ese problema, el de revolver el pasado, impidiéndose así vivir el presente. Y la verdad es que ni podía evitarlo, ni creía posible dejar de hacerlo. Después de todo, ella misma se lo había buscado. Pero aún así sobrevivía al paso del tiempo.

Así que cuando sonó el despertador volvió a su vida.

Pandora, 26-11-09

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