Didáctica de poesía

Pan de mañana”: una experiencia
de escritura poética en Secundaria

por Juan Antonio Cardete


LSM N°I: septiembre 2003-julio 2004.
ISSN: 1697-8714

“En mi país, la poesía no se considera un complemento o un lujo, sino una necesidad.
No es sólo un medio de expresión sino que se convierte en una experiencia viva y, aún más,
en una extensión de la propia vida. Gracias a la poesía, la persona vive lo que no le ha sido permitido vivir.”

Muhsin Al-Ramli

 

1. Pan de mañana: la poesía como hecho cotidiano

Como un juego –y no solitario, como diría Gil de Biedma– , en noviembre de 2002 mi hijo Miguel, de cinco años, y yo empezamos a construir poemas. A la hora del baño guardábamos nuestro ratito para inventar versos. En casa el amor a los libros, a los tebeos, a los poemas constituye un hecho natural en nuestra vivencia diaria. Seguramente por ello, cuando tenía tres años pillamos un día a Miguel diciendo “que me viene un poema, que me viene”. El resultado era una combinación de imágenes irracionales con una chispa poética. A los cinco años, instauramos la costumbre de hacer un poema a la hora del baño.

No quiere ser esta anécdota familiar una muestra de excepcionalidad, sino la constatación de la poesía como hecho cotidiano al alcance de todos. La poesía como un cauce de descubrimiento personal ilimitado, como fuente de disfrute y conocimiento.

“Pan de mañana” es uno de los títulos que mi hijo inventó, metáfora elemental y cargada de significado de lo que la poesía puede suponer en nuestras vidas: algo tan apegado a la realidad como el pan de cada día y con una proyección hacia el deseo de un futuro más pleno. Pan de mañana es el poema injertado en la vivencia diaria adolescente, símbolo de esta experiencia educativa de formación integral de cada persona a través de la lectura y la escritura poética.

2. La poesía en la educación secundaria. Dinámicas

El primer contacto con la poesía para cualquier estudiante suele ser previo a la educación secundaria: en la familia (para los que tienen más suerte y pueden oír de sus abuelos canciones transmitidas oralmente o leer poemas con sus padres, hermanos…), en la calle con los juegos tradicionales, en la escuela, en la biblioteca curioseada, en el tesoro compartido entre amigos…

Pero ese primer contacto infantil suele generar un concepto de poesía que parece necesario renovar en educación secundaria: poesía que se apoya esencialmente en la rima, en la temática candorosa y en un lenguaje “cursi” (visto así muchas veces desde el punto de vista adolescente). Poesía que produce rechazo en gran parte del alumnado masculino (que se mueve en la delicada construcción de su imagen) y que queda relegada a un papel que no le corresponde.

En estas líneas intentamos compartir una experiencia de iniciación poética en secundaria destinada a 3° ó 4° de E.S.O., para estudiantes de unos 14 a 16 años, y realizada en el curso 2002-2003 con dos grupos de cuarto de E.S.O. del I.E.S. Antonio López de Getafe. Se trata de una experiencia de escritura, de lectura y de educación para la sensibilidad. La presentamos en una serie de dinámicas de creciente espectro (de aula, de centro, telemáticas) que a continuación explicamos: El poema de cada día, En busca del mundo interior, Poemas para hacer poemas, Tu libro de poemas (dinámicas de aula); Concurso de poesía, Poesía para la vida / poesía para la paz (dinámicas de centro); El ciberpoema, Lectura activa digital (telemáticas).

2.1. Primera dinámica: El poema de cada día

Muchos acontecimientos cotidianos van consolidando valores entre los niños y adolescentes. Por ejemplo, la reiteración cotidiana del deporte fomenta la buena salud de muchos; la gota malaya de la frivolización de la vida privada de los demás exhibida por los medios construye también una visión del mundo peculiar. Así que, aunque sean muy duros oponentes los demás factores diarios, parece esencial convertir la poesía en algo cotidiano: poner un poema cada día en la vida de los estudiantes.

Es lógica la precaución inicial de cualquier docente ante esta propuesta que podría generar un efecto contrario al deseado. Pero esta es la comunicación de una experiencia llena de gozo por compartir sensaciones, ideas y sentimientos desde los versos de algún poeta.

Diariamente, durante el primer trimestre del curso 2002-2003, decidí iniciar cada clase con la lectura de un poema. Para crear un clima previo favorable a esta actividad, dediqué una clase entera a que los alumnos intentaran responder a la pregunta de por qué existe la poesía. De sus propias respuestas pudimos desentrañar en común la fuerza latente que guarda la poesía para cualquier persona como medio de expresión y descubrimiento.

El iniciar cada clase con un poema suponía seleccionar cada día una lectura que generase en cada clase nuevas actividades de creación, reflexión, análisis… Por ejemplo, al hilo de algunas movilizaciones estudiantiles, uno de los días comenzamos la clase con el poema atribuido a Bertold Brecht (aunque al parecer su autor es Martin Niemüller (1892-1984) ):

“Primero apresaron a los comunistas, y no dije nada porque yo no era un comunista. / Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío. / Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era ni obrero ni sindicalista. / Luego se llevaron a los católicos, y no dije nada porque yo era protestante./ Hoy vinieron por mí, pero ya es demasiado tarde.”

Esta lectura motivó una reflexión escrita y una puesta en común sobre la actitud de cada uno ante la injusticia.

Otro día, el poema de José Agustín Goytisolo “Autobiografía” , que repite como terrible letanía el verso “no sirves para nada” fue un trampolín perfecto para fortalecer conceptos vitales. Como todos servimos para muchas cosas, les pedí a los alumnos que escribieran tres cosas para las que sí servían. Ejercicio con el que algunos me revelaron su frágil autoestima (y me pusieron en la pista segura sobre la que mejorar humana y académicamente a esas personas) y otros descubrieron en común la importancia de capacidades que parecemos olvidar como el escuchar, dar y recibir afecto, provocar la risa de los demás…

Esta tarea de convertir la poesía en algo cotidiano, en costumbre de escucha activa, de apertura de la sensibilidad culminó su sentido cuando un alumno me propuso la posibilidad de traer él algún poema para leer. Ese día en que un alumno leía un poema a sus compañeros y el profesor escuchaba como ellos, se iluminaba toda una serie de esfuerzos de siembra que entonces florecían.

2.2. Segunda dinámica: En busca del mundo interior

2.2.1. Introducción motivadora

Esta dinámica se propone invitar a los alumnos a descubrir su mundo interior para expresarlo a través de versos que busquen la autenticidad despreocupados en principio de aspectos formales o técnicos. El profesor puede utilizar muchos caminos. Si elige empezar hablando de la métrica, las figuras literarias… errará probablemente el camino. Si opta por contagiar su entusiasmo por unos poemas compartidos, por una visión propia de la poesía, la reacción será más radicalmente positiva.

En mi caso, prefiero hablar de lo más cercano. Por ejemplo, el entramado de las relaciones personales. Pido que todo el mundo suelte el bolígrafo (y lo que haya que soltar). Dibujo en la pizarra una elipse grande y cuento que ese es el mundo de las vivencias exteriores, en el que nos cruzamos con los demás e intercambiamos saludos, charlas… pero poco más. Dentro de esa elipse dibujo otra, en la que estarían las vivencias que compartimos sólo con algunas personas (familia, amigos, pareja…). Pero más dentro señalo otra última elipse: en ella represento el mundo más íntimo de cada uno, donde muchos no se atreven a asomarse. A continuación, cuento que si algo es la poesía es, precisamente, la capacidad de sumergirse en ese mundo interior (de fuera adentro en un proceso de creciente interiorización) y la capacidad de llevar esa intimidad auténtica al exterior por medio de la expresión escrita.

Remato esta fase previa con una segunda acción: el deshielo de prejuicios sobre la poesía. Intento evidenciar que son falsos tres lastres fundamentales que ven muchos estudiantes de secundaria en la poesía: la necesidad de rima, el tono cursi o acaramelado y el monotematismo amoroso.

Para ello, en primer lugar, les dibujo rápidamente una visión histórica del uso de la rima y les leo un poema que prescinda de rima. Un ejemplo que persigue romper los tópicos de lo que se considera poesía es este poema de Leopoldo María Panero, “Réquiem”:

Réquiem

Yo soy un hombre muerto al que llaman Pertur.
En la cena de los hombres quién sabe si mi nombre
algo aún será: ceniza en la mesa
o alimento para el vino.
Los bárbaros no miran a los ojos cuando hablan.
Como una mujer al fondo del recuerdo
yo soy un hombre muerto al que llaman Pertur.

Leopoldo Mª. Panero (El último hombre, 1983).

En segundo lugar, les recuerdo que el verdadero tono de la poesía no es cursi, afectado o acaramelado, sino que la poesía es el territorio de lo auténtico (aprovechando para recurrir a la etimología griega, autos = uno mismo), lo radicalmente opuesto al tópico que pesa sobre lo poético. Esta afirmación puede apoyarse fácilmente con la lectura de algún poema: la procacidad quevediana es un buen revulsivo para hacer ver la actitud compleja y disidente que puede protagonizar la poesía; un poema de Gustavo Adolfo Bécquer, como la poco antologada rima LV, muestra una descarnada realidad (la relación pasajera del protagonista con una “adorada de un día”) en la que surge un sentimiento que cualquiera puede reconocer, la agridulce mezcla de placer y tristeza, la amargura en medio de momentos supuestamente alegres.

Rima LV

Entre el discorde estruendo de la orgía
acarició mi oído,
como nota de música lejana,
el eco de un suspiro.

El eco de un suspiro que conozco,
formado de un aliento que he bebido,
perfume de una flor que oculta crece
en un claustro sombrío.

Mi adorada de un día, cariñosa,
—¿En qué piensas?— me dijo.
—En nada… —En nada, ¿y lloras? —Es que tengo
alegre la tristeza y triste el vino.

En tercer lugar, es interesante leer poemas de múltiples temas que confirmen la capacidad de la poesía de tratar cualquier asunto. Por ejemplo, las llamadas “Nanas de la cebolla” de Miguel Hernández, previa explicación del contexto en que se escribió, con el poeta en la cárcel en 1939 enviando este poema por carta a su mujer, quien le había hecho saber que su hijo estaba alimentándose con poco más que cebolla.

2.2.2. Fases de escritura

Explico, después de la lectura de alguno de esos poemas o similares, que vamos a realizar una actividad que favorezca ese proceso creativo de fuera adentro (para intentar descubrir ese mundo interior citado) y de dentro afuera (mediante la verbalización de ideas, sentimientos y sensaciones). La actividad consiste en invitar a todo el grupo a desinhibirse de prejuicios, a olvidarse del lugar y de los compañeros cercanos para entrar en un silencio compartido. Cuando ese silencio se haya conseguido, se indican tres posteriores fases:

a) Sonidos fuera del aula. En esta primera fase, los estudiantes tendrán que agudizar su percepción para anotar todos los sonidos que oigan fuera del aula.

b) Sonidos dentro del aula. En esta segunda fase, que el profesor advertirá pasado un breve espacio de tiempo (dependiendo del momento, de la reacción de los presentes), habrá que anotar los sonidos que se perciban dentro del aula.

c) Sensaciones y sentimientos dentro de mí. El profesor avisará el comienzo de esta tercera fase en la que se pedirá a los presentes que intenten aproximarse a su mundo interior, anotando sensaciones y sentimientos que sean capaces de descubrir en cada uno.

d) Utilización del material anterior para componer un poema. Con lo que cada uno haya anotado, cada cual tendrá plena libertad para con ese material (y lo que se desee añadir, suprimir o modificar) construir una serie de versos. Es importante recordar que esos versos no tienen por qué rimar (y si el autor quiere que rimen, puede perfectamente hacerlo, pero intentando que esa rima no suene forzada o inútil) y que posiblemente no tendrán un sentido plenamente lógico. Su búsqueda de lo auténtico es lo que certificará su carácter poético y no otras normas externas.

Este proceso se hace más convincente si además, antes de empezar la práctica, se lee un poema hecho con este método. Uno de los años que propuse esta dinámica, una de las alumnas de 4° de E.S.O. concibió el poema “Fuera, dentro, yo” (recogido en la página anterior) que después presentó al concurso de poesía del centro con la fortuna de resultar elegida ganadora en su categoría.


Fuera, dentro, yo.

Fuera todo murmullo,
Fuera todo mandatos, todo órdenes y explicaciones,
fuera todo complicaciones.
Dentro sólo el silencio,
dentro sólo respiraciones y secos movimientos,
dentro sólo complicaciones.
Pero, aún más dentro ¿qué hay?
Aún más adentro crece el murmullo,
crecen mandatos y órdenes,
crecen miedos y pasiones,
crecen explicaciones y complicaciones,
crezco yo y no me veo.

(Ana Monteiro, alumna de 4°de E.S.O. .
Publicado en El Hiperrealista, n°12, 1997).

2.2.3. Cierre de la dinámica

Si se han dado los pasos anteriores, sobre todo si están impulsados por el entusiasmo del docente que amolde la dinámica como le parezca más adecuado, es muy probable que la actividad sea un éxito. Es casi seguro que algunos alumnos ofrecerán sus creaciones al profesor para que les dé su opinión (en mi caso, como pienso que la poesía es una de las tres o cuatro cosas que merecen la pena en este mundo, hasta el poema más ripioso me parece poseer alguna cualidad excelente –y así lo transmito– si está hecho por una persona de esta edad).

Otros, seguramente, se resistirán (la construcción de la imagen masculina es desgraciadamente tirana en gran parte de nuestra sociedad). Poco a poco. La poesía no tiene prisa. Lleva miles de años esperándonos a todos. Pero el conjunto del grupo habrá aceptado el hecho poético como una vivencia más. No como algo exclusivo de una élite, sino como algo al alcance de todos. Y si algunos quieren leer voluntariamente sus creaciones, esa lectura en alto generará nuevas posibilidades para el aula: la creación de un ambiente favorable a la expresión de la intimidad, el deseo contagioso de contar lo propio, el despertar de una conciencia crítica sensible a los matices verbales…

Pocos momentos tan mágicos para un docente como estos. Con actividades como la aquí propuesta se produce el milagro del aula en silencio, en silencio tenso, expectante, preparado para recibir, aplacado el revuelo hormonal adolescente. Y de ese milagro surgen tesoros. Algunos como el poema que hemos citado y otros menos llamativos pero igual de plenos: la pequeña obra maestra de la exploración íntima de cada uno.

2.3. Tercera dinámica: Poemas para hacer poemas

Otra dinámica que experimentamos durante este curso consiste en usar un texto ya escrito para desentrañar su estructura verbal y utilizarla como trampolín para un nuevo poema. Se les entrega a los alumnos una serie de poemas con una actividad escrita debajo que indica cómo utilizar esa estructura ajena para desarrollarla con un contenido propio.

Trabajo de Lorena SánchezEsta dinámica puede suponer una muestra de creación de poesía “con muletas” que ayudan a caminar por los versos a quien no lo creía posible sin ese apoyo. También puede conducir al ejercicio del humor al facilitar la parodia o versión burlesca de un texto inicial, lo que puede suponer un tanto más a favor del hecho poético para receptores adolescentes. La poesía muestra así su multiplicidad lejana a lo monolítico, su capacidad de cuestionarse a sí misma y no pretender esconderse bajo máscaras hieráticas.

2.4. Cuarta dinámica: Tu libro de poemas

Trabajo de Jennifer MoralesPocas actividades tan rentables para fomentar el amor a los libros como poner a los niños y jóvenes a construir su propio libro. En concreto, en el nivel de 4° de E.S.O., he desarrollado esta experiencia proponiendo un trabajo de trimestre que recogiera poemas de todas las épocas y que se cerrara con poemas de cosecha propia. Por un lado, este proyecto involucra a los estudiantes en un sencillo trabajo de investigación que les obliga a enfrentarse con los fundamentos del tratamiento riguroso de la información; por otro lado, se fomenta la creatividad individual a través de la creación de un soporte original con poemas propios en su interior (para los más remisos puede servir la recogida de poemas creados mediante las otraTrabajo de Raquel Méndezs dinámicas mencionadas).

Los resultados año tras año son enormemente positivos: la inquietud generalizada por ver los libros que cada uno ha inventado es buen baremo del talante motivador de la actividad. Una muestra de esos pequeños tesoros (donde las muchas horas de labor revelan la potenciación del trabajo bien hecho -palpable en palabras, imágenes y hojas-) son las fotos que aquí recogemos de cuatro de ellos: un libro con tapas de madera adornadas con conchas (de Jennifer Morales), otro concebido como caja con una muñeca articulada en su exterior y dibujos propios que separan cada apartado interior (de Beatriz Sánchez), uno con pastas laboriosamente tejidas e imágenes muy adecuadas para abrir cada sección (de Raquel Méndez), y una esfera que simboliza el “universo de la poesía”, que se abre y ofrece los poemas en hojas recortadas de forma original (de Lorena Sánchez).

2.5. Quinta dinámica: Concurso de poesía

Trabajo de Beatriz SánchezSaliendo del ámbito del aula, ese movimiento favorable a la lectura, escritura y sensibilización hacia la poesía, puede verse reforzado con la experiencia de un concurso de centro, en el que se refuerce positivamente el hecho de la expresión de la autenticidad a través del verso. En nuestro instituto este concurso ha cumplido ya ocho ediciones. Una de las mayores virtudes de un concurso escolar de poesía es la de ofrecer un refuerzo positivo a quien elige el camino de la escritura creativa, sobre todo cuando esa persona quizá no esté recibiendo excesivos refuerzos positivos del medio escolar por su estilo de aprendizaje, por su rechazo a parte del sistema educativo…

El acto de entrega de premios puede suponer una excelente ocasión para dar voz a los que no la suelen tener, para dar protagonismo al hecho creativo. Las fórmulas pueden ser muy variadas: lectura de poemas ganadores, invitación de un poeta reconocido para dar una charla sobre la poesía, pequeño recital, representación o actuación musical… La publicación posterior de los poemas en la revista escolar o en sitios visibles del centro puede realimentar ese ciclo favorable hacia la escritura poética.

2.6. Sexta y séptima dinámicas: El ciberpoema y Lectura activa digital

Además del poema en el aula, la lectura poética en casa, el verso convertido en concurso colectivo, la poesía sigue ofreciéndonos sus alas para expandirlas hacia otros territorios de más amplio espectro. Las posibilidades que nos ofrece la telemática nos permite opciones hasta hoy prácticamente insólitas.

Mi colaboración en el diseño y redacción de contenidos de la web del Plan de Fomento de la lectura promovido por el Ministerio de Educación español me permitió concebir una herramienta telemática con la que construir poemas de forma colectiva y universal.

Dentro de esa web, en el apartado Recursos educativos, propuse la creación de una entrada llamada Crea tu historia en la que se invita al usuario a participar en la creación de un cibercuento y un ciberpoema. No sólo mis alumnos, sino personas de cualquier parte del mundo, han podido entrar a esa página y proponer su verso para continuar la parte del poema ya escrita. El proceso y resultado pueden verse en la dirección: http://www.planlectura.es/recursos/lectores/creahistoria/creahistoria.
php?id0=4&id1=4&id2=#poema

Como una manera de compartir la creación de un poema con personas de cualquier parte, propuse a mis alumnos entrar en la opción ciberpoema y redactar su contribución. Al entrar en la dirección indicada, se encontraban con este principio de poema construido colectivamente (con aportaciones desde Gallur hasta las Baleares):

Dame ahora tu secreto,
que tu mente y la mía se conviertan en una.
Tómatelo como un reto
para que juntos busquemos la música
del pensamiento en pensamiento.

Mis alumnos se animaron, curiosearon por la red en busca del ciberpoema y escribieron voluntariamente más de veinte propuestas de versos. El resultado final del poema es el que se puede consultar en la web.

Sólo unos pocos de los versos propuestos pudieron ser publicados, pero esta actividad generó una inédita comunicación profesor-grupo. Fuera del horario escolar ellos me escribían y yo leía sus mensajes desde casa, descubriendo cómo era capaz de escribir un verso quien hace un tiempo se avergonzaría de ello. La clase siguiente a la fecha marcada para la recepción de versos planteé al grupo el juego de adivinar quién era el autor de cada verso, lo que nos sirvió para intentar descubrir aspectos de la personalidad de cada uno y asuntos como las causas de las diferencias de la expresión de la afectividad entre sexos y personas.

Otra dinámica de funcionamiento telemático en la que he intervenido directamente es la Lectura activa digital. También desde mi colaboración en el diseño y redacción de contenidos de la web del Plan de Fomento de la lectura, propuse la creación de una herramienta llamada Lectura activa que un equipo de programadores materializó en el lenguaje Java. Dentro de la web, en el apartado Recursos educativos, se puede acceder a este módulo que de forma interactiva invita al lector a leer en profundidad un poema, un breve texto narrativo o de cualquier género. Su explicación y uso puede encontrarse en:

http://www.planlectura.es/recursos/lectores/sendas/lectura_activa/lecturactiva.php?id0=4&id1=11&id2=

Se permite al usuario elegir una lectura, subrayar el texto digitalmente, orientar su recepción a través de preguntas, visualizar las herramientas morfológicas (clases de palabras) empleadas por el autor, acceder a un glosario, jugar a componer los campos semánticos dominantes y activar notas aclaratorias de las expresiones más significativas del texto. El a veces tan odiado comentario de texto se sustituye aquí por una propuesta abierta, interactiva, que atiende al ritmo e intereses de aprendizaje de cada usuario, que pertrecha al alumno para acceder al corazón significativo de los poemas (como el de Luis Cernuda con que inicié el módulo) y demás textos.

2.7. Octava dinámica (imprevista): Poesía para la vida, poesía para la paz

Desgraciadamente, los acontecimientos vividos en este año 2003 nos han descubierto dinámicas de creación y recepción poética que no quisiéramos haber experimentado. Ante la inminencia de una guerra de dimensiones mundiales, la poesía ha protagonizado gestos de petición de paz en todo el mundo. Todd Swift, poeta de 36 años de Montreal, ha reunido en una semana a más de cien poetas en lengua inglesa en una antología llamada 100 poets against the war, que se puede descargar en Internet. Por todo el mundo, la poesía ha servido de cauce de expresión de una indignación de alcance universal. Nuestro granito de arena que quiso sumarse a ese clamor fue la iniciativa 1000 versos contra la guerra: en el vestíbulo del instituto colocamos una mesa con carteles como el aquí incluido donde se invitaba a todos los miembros del centro a contribuir en la recogida de mil versos contra la guerra. Aunque siempre supimos que la poesía no podía parar la guerra, definitivamente el acto poético quedó atravesado en nuestras vidas, compartiendo, transmitiendo o despertando nuestra emoción como cuando leímos este poema colectivo creado por quienes estuvimos en el aula de 4°C:

Tristes guerras
si no es amor la empresa
Mal orgullo
de la gente que cree que es necesario.
Tristes balas
que atraviesan corazones.
Un solo deseo.
Millones de muertes
innecesarias.
Sueños rotos
que nunca se harán.
Cielos nublados
que se avecinan.
Odio en los ojos,
la violencia está escrita.
El terror se avecina,
las mentes malvadas orgullosas
de sus andanzas.
Oro negro,
horror y lamento
de millones de personas
reivindicándose
ante gobiernos sordos y ciegos.
Cuando se tiene mucho
más quieres,
aunque sean niños inocentes
los que paguen con sus vidas.
La guerra ¿qué es?
Una solución o un asesinato,
pero en cualquier caso
yo con esto nada gano.
Sólo ganaré olvido,
olvido a los muertos,
olvido familias,
olvido todo,
porque así no me duele y soy
animal, planta o sonrisa de ameba.
Álzate, corazón, que este dolor es
sagrado,
nuestra nobleza contra la guerra.

18/3/3

El designado Día mundial de la poesía, 21 de marzo de 2003 nos pilló haciendo versos entre todos. Por ejemplo, mediante una dinámica consistente en dar una serie de informaciones previas (en este caso, datos objetivos sobre la guerra). Esa hoja de informaciones la aplasté en mi mano, porque eso es lo que quisiéramos hacer con la guerra, y la lancé hacia el grupo. Quien más cerca estuviera de donde había caído la bola tenía que improvisar un verso. Así es como nació el poema recién citado. Al principio, era fácil que cualquiera se apartase de la bola intentando que le tocara a otro, pero una vez iniciado el juego de hacer versos –este tampoco solitario, como diría Gil de Biedma-, hubo quien hasta buscaba el remate de cabeza de la bola hacia su terreno.

También ese día fue buen momento para transmitir la vinculación mundial de la poesía con la vida. Tras preguntar al grupo si alguien sabía si se escribía poesía en Iraq (además de todas las informaciones negativas que nos cercaban), la lectura del artículo “Poesía y vida en Iraq” (publicado en El Cultural, 20-26/3/3, suplemento del diario El Mundo) nos reveló el papel protagonista del verso en un país reducido hoy a una sola imagen. Su autor, el escritor iraquí Muhsin Al-Ramli, recordaba la presencia de mujeres dedicadas a la poesía como Angiduana ya en el siglo III a. C., la existencia de un mercado de poesía en Basora, la escritura en verso de las leyes, la enseñanza, la historia, las cartas personales… El verdadero pan de mañana que animaba esta experiencia educativa en Getafe se nos evidenció ahora como necesitado y soñado intensamente en la tierra donde nació la escritura y el primer poema épico:

“En mi país, la poesía no se considera un complemento o un lujo, sino una necesidad. No es sólo un medio de expresión sino que se convierte en una experiencia viva y, aún más, en una extensión de la propia vida. Gracias a la poesía, la persona vive lo que no le ha sido permitido vivir.”

3. Educación para la sensibilidad

No corren ahora malos tiempos para la lírica. Por desgracia, en nuestro contexto han corrido casi siempre. Pero sí hay un abundante desencanto docente sobre una serie de asuntos. Uno de ellos puede ser la transmisión del patrimonio histórico y cultural a las nuevas generaciones. La enseñanza de la literatura, por ejemplo. Esta sencilla experiencia puede contribuir humildemente a una recuperación de la fe en la raíz del hecho literario, es decir, el proceso creador. Puede ser un buen trampolín para rastrear después cómo muchos hombres y mujeres de todas las culturas han intentado expresar su autenticidad a través de los siglos.

Otro de los asuntos sobre los que planea un cierto desencanto docente es el de la aparente insensibilidad de muchos adolescentes. ¿Cómo combatir esa supuesta insensibilidad que con frecuencia se achaca a nuevos estilos de vida? Quizá la poesía sea el pan de mañana que alimente esa sensibilidad, la realidad cotidiana que nos puede emocionar a todos y hablar desde cada uno hasta todos nosotros. Decía Baudelaire que el dolor es la única nobleza en la que jamás harán mella la tierra ni los infiernos. Además de Baudelaire, otros poetas y poemas pueden contribuir a que nos duela la injusticia (a todos, adolescentes y no adolescentes), a que accedamos a esa nobleza del dolor ante el sufrimiento ajeno que nos puede conducir a una verdadera educación para la sensibilidad, tema transversal olvidado en las leyes educativas.

El objetivo de las dinámicas que componen esta experiencia no es formar grandes escritores ni obtener joyas literarias. El verdadero tesoro de esta apuesta por la imaginación y la sensibilidad aparece por muchos rincones: en el estudiante de muy negativa trayectoria escolar que por fin ve cómo la escuela le respalda con una valoración positiva, en el descubrimiento de la necesidad de investigar el mundo con la ayuda/obstáculo del lenguaje, en la percepción balbuceante de la capacidad de crear emociones haciendo entrechocar palabras, en el reconocimiento educativo de la imaginación y la sensibilidad como patrimonio crucial de cualquier ser humano, en el hacer volver la vida (que tantas veces se nos escapa en secundaria) al aula.


Este artículo fue publicado por primera vez en la página web originaria de La Sombra del membrillo en 2003.

 
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